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Trastornos específicos del lenguaje

Trastornos específicos del lenguaje

El Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) aparece, en la mayoría de niños que lo padecen, a partir de las primeras etapas de adquisición del lenguaje en forma de retraso en el aprendizaje de las primeras palabras. Estos niños constituyen un grupo significativo de nuestra sociedad: aproximadamente un 2 % de niños con dificultades del lenguaje. Muchas veces suelen ser infradiagnosticados.

Según la ASHA (American Speech-Hearing Association), el Trastorno Específico del Lenguaje puede definirse como “Una dificultad con el lenguaje cuya causa no se debe a ningún déficit evidente a nivel neurológico, sensorial, intelectual o emocional, y que puede afectar al desarrollo del vocabulario, la gramática y las habilidades de conversación”

Características generales

  • Existe un nivel lingüístico inferior al esperado según el grupo de edad.
  • El niño o la niña presenta un desarrollo normal a nivel cognitivo, social, de autoayuda y motriz.
  • No existen déficits sensoriales ni alteraciones cerebrales asociadas.
  • Los déficits afectan a las competencia lingüística (comprensión y producción) pero no a la comunicativa, es decir, los niños con un TEL suelen mantener una intención comunicativa importante.
  • El problema es evidente desde las primeras etapas de adquisición del lenguaje (2-3 años).
  • Los déficits son de carácter evolutivo, de manera que si no se realiza una intervención adecuada, los problemas suelen empeorar con el tiempo y los niños pueden acabar recibiendo un diagnóstico más grave (retraso mental, autismo, etc.)
  • No existe una causa conocida que pueda explicar la gravedad del retraso en el lenguaje.

Es importante conocer algunas señales de alerta para poder reconocer las dificultades que pueda tener el niño o la niña y, de esta manera, buscar soluciones lo antes posible.

En algunos casos, las dificultades son muy evidentes, y las consultas al pediatra o a otros profesionales llegan rápido, como podría ser el caso de un niño o niña que no reacciona al sonido o que no vocaliza. En otros casos, las dificultades son más sutiles y el desconocimiento hace que las señales de alarma se disparen más tarde. En general, puede considerarse y según la escala de Llevant, que un niño presenta un retraso en la adquisición del lenguaje si a los 16 meses no ha iniciado la expresión de palabras aisladas con sentido propositivo (para pedir) o si a los 2 años no construye frases de 2 palabras. Esto no significa que un niño que no cumpla estos requisitos presente necesariamente un TEL.

Algunas señales de alerta a tener en cuenta:

Antes de los 12 meses

  • Falta de contacto visual.
  • Poco balbuceo o ausencia de éste.
  • No reacciona ante ruidos fuertes.

De los 12 – 18 meses

  • A la edad de 12 meses no utiliza gestos como señalar o despedirse con la mano.
  • A la edad de 18 meses prefiere comunicarse con gestos en vez de vocalizar, presenta dificultades en la imitación de sonidos o tiene dificultades para entender consignas verbales simples.
  • No atiende o reacciona ante el NO.
  • Adquiere un habla propio, habla muchísimo pero no se le entiende.

A los 24 meses

  • Vocabulario muy inferior a las 50 palabras.
  • No forma frases de dos palabras.
  • Solo imita el habla, no genera palabras o frases de manera espontánea.
  • Solo produce determinados sonidos o palabras de forma repetida y no puede utilizar el lenguaje oral para comunicar más que sus necesidades inmediatas.
  • No mira a los ojos cuando se le habla, evita la mirada o no la dirige hacia los objetos que se le señalan.
  • No puede seguir instrucciones simples.
  • Tiene un tono de voz o una pronunciación extraña (por ejemplo, nasal).
  • Cuesta más de lo normal entenderlo para su edad.

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