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Síndrome Asperger

Síndrome Asperger

Cambios en el DSM-V (Guía Americana de Psiquiatria)

Clasificado en un principio bajo el término de “esquizofrenia infantil” en la primera edición del DSM en 1952, el concepto diagnóstico del autismo y su definición se ha modificado en cada edición nueva del DSM.

El DSM-IV publicado en 1994 definía el autismo y sus trastornos asociados como “trastornos generalizados del desarrollo” (TGD). En el DSM-V publicado en 2013, esta definición se ha sustituido por el término “trastornos del espectro autista” (TEA), y éstos se han incluido en una categoría más amplia de “trastornos del neurodesarrollo”.

En el DSM-IV la categoría de los trastornos generalizados del desarrollo conllevan 5 subtipos de autismo: el trastorno autista, el síndrome de Asperger, el trastorno desintegrativo infantil, el trastorno generalizado del desarrollo no especificado y el síndrome de Rett.

Por otro lado, en el DSM-V estos cuatro subtipos se han sustituido por la categoría general de “trastornos del espectro autista” (TEA). El síndrome de Rett ya no forma parte de este sistema de clasificación. En vez de distinguir entre estos subtipos, la definición diagnóstica del DSM-V especifica tres niveles de gravedad bajo los síntomas así como el nivel de apoyo necesario. De esta manera, el Síndrome Asperger ha desaparecido del DSM como entidad clínica propia.

Mitos y verdades

  1. El Síndrome de Asperger es un trastorno de la empatía.

    Las personas con Asperger pueden ser empáticas pero solo cuando son conscientes de las emociones ajenas. Por otro lado, la expresión de las emociones por su parte no suele ajustarse a los patrones sociales mayoritarios y esta expresión no suele ser percibida como empática por la mayoría de personas. La discapacidad de las personas con Asperger es eminentemente social. Es decir, la empatía puede estar afectada como parte del déficit general y profundo de la cognición social.

  2. El Síndrome de Asperger es un perfil especial de personalidad.

    El Síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo y supone una alteración permanente en el proceso de la información.

  3. Todos los niños y las niñas con Síndrome de Asperger son muy inteligentes.

    Suelen serlo en algunos casos, pero en éstos, la inteligencia es de tipo lógico e impersonal. La alteración en el procesamiento de los estímulos sociales y las dificultades para entender el mundo social y sus relaciones siempre están presentes. Normalmente las personas con Síndrome de Asperger suelen estar en los rangos normales de capacidades cognitivas.

  4. Los afectados tienen problemas de lenguaje.

    Tienen un lenguaje formal correcto, lo que tienen alterado es el uso social del mismo, a veces la entonación, o el volumen de voz u otras características propias de la función pragmática del lenguaje. Suelen ser literales en la interpretación del mismo con dificultades para entender dobles significados, ironías o incluso bromas. Algunas veces se puede producir retraso leve en la adquisición del lenguaje. En estos casos, se alcanzan los niveles normales del lenguaje rápidamente a los 5-6 años.

  5. Los niños y niñas con Síndrome de Asperger son agresivos.

    Estos niños no son agresivos, al contrario. Sus conductas disruptivas tienen siempre una causa y motivo justificado dada su discapacidad. Las escasas explosiones de agresividad vienen dadas por la presión continua, el acoso escolar y las conductas de exclusión social que suelen sufrir estos niños.

Estrategias de intervención

  1. Uso de apoyos visuales en cualquier proceso de enseñanza: procesan y comprenden mejor la información presentada de manera visual mediante pictogramas, horarios visuales, listas, etc.
  2. Asegurar un ambiente estable y predecible evitando cambios inesperados dadas las dificultades que tienen al afrontar situaciones nuevas.
  3. Favorecer la generalización de los aprendizajes: teniendo en cuenta las dificultades de generalización, hay que establecer programas explícitos que permitan transferir los aprendizajes realizados en contextos educativos concretos a situaciones naturales y generales.
  4. Aprendizajes sin errores: al tener los niveles de tolerancia y de frustración bajos y las actitudes perfeccionistas, es importante promover la motivación y ofrecer las ayudas necesarias para garantizar el éxito en las tareas.
  5. Dividir las tareas en pasos más pequeños y sencillos: las limitaciones en las funciones ejecutivas obstaculizan el rendimiento de las personas con Síndrome de Asperger durante la ejecución de tareas largas y complicadas. Para compensar, hay que facilitar la tarea dividiéndola en pasos más pequeños y secuenciales.
  6. Ofrecer la oportunidad de elegir.
  7. Ayudar a organizar el tiempo libre evitando la inactividad o la dedicación excesiva a los intereses restringidos.
  8. Enseñar de manera explícita habilidades y competencias que no suelen requerir una enseñanza formal y estructurada. Hablamos de habilidades como saber interpretar una mirada, ajustar el tono de voz, respetar turnos convencionales, etc. Estas habilidades deben enseñarse de una manera explícita.
  9. Priorizar objetivos relacionados con las características básicas del Síndrome de Asperger como las dificultades en las relaciones sociales, la limitación en las competencias de comunicación y la marcada inflexibilidad mental y comportamental.
  10. Evitar siempre que se pueda la crítica y el castigo y substituirlo por el refuerzo positivo y el premiar.

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