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Parálisis Cerebral

Parálisis Cerebral

La Parálisis Cerebral es una discapacidad producida por una lesión en el cerebro que se genera durante la gestación, el parto o durante los primeros años de vida del niño o de la niña. Siempre comporta una discapacidad física que puede ir acompañada de una discapacidad sensorial y/o intelectual. Se trata de una de las causas más frecuentes de discapacidad motriz y la más habitual en niños. En España 1 de cada 500 personas padece Parálisis Cerebral.

Algunas de las características:

  • Discapacidad permanente e inmutable.
  • La lesión afecta funciones tales como: la atención, la percepción, la memoria, el lenguaje o el razonamiento.
  • La lesión interfiere en el desarrollo del sistema nervioso central, de manera que el proceso madurativo del cerebro, y por lo tanto el desarrollo del niño/a, se ve afectado desde el momento en que se produce el daño.
  • El grado en que la discapacidad afecta a cada persona varía. Podemos encontrar personas que conviven con una Parálisis Cerebral que prácticamente es imperceptible, desarrollando una vida totalmente normal y, por otro lado, personas que necesitan el apoyo de terceros para poder realizar las tareas más básicas de la vida diaria.

Síntomas y afecciones

Una persona con Parálisis Cerebral puede tener, en mayor o menor intensidad, alguno o varios de los siguientes síntomas:

  • Discapacidad intelectual: Con una incidencia del 50% de los casos. Generalmente está asociada a una discordancia verbo-espacial.
  • Crisis epilépticas: Se da en un 25-30% de los casos y se asocia a hemiplejias o tetraplejias graves.
  • Afecciones de la vista: La más común es el estrabismo.
  • Trastornos de la audición: Se da en el 10-15% de los casos a pesar de que el porcentaje está bajando en la actualidad gracias a la prevención de la incompatibilidad feto-materna.

Otras dificultades o manifestaciones que pueden producirse en una Parálisis Cerebral:

  • Sensitivas: Como la astereognosia (no se reconoce el objeto colocado en la mano) o la asomatognosia (no se reconoce adecuadamente el propio cuerpo).
  • Tróficas: Disminución del volumen y tamaño de los miembros paréticos y una asociación frecuente a los trastornos vasculares.
  • Óseas: Es frecuente la subluxación y luxación de las caderas, la disminución de la amplitud de extensión de las rodillas o codos o escoliosis y curvas cifóticas.
  • Lenguaje: Dificultades con los músculos pequeños de la boca, la lengua, el paladar y la cavidad bocal, por lo tanto, el habla se ve afectado así como la masticación o el hecho de tragar alimentos.
  • Motricidad intestinal: Es frecuente el estreñimiento crónico debido a la ausencia o disminución de la motricidad general.
  • Conductuales: Falta de concentración, de atención, comportamiento agresivo o auto lesivo, abulia o estereotipias.
  • Emocionales: Mala adaptación al entorno social, aislamiento, estigmatización social, trastornos del humor (depresión, vulnerabilidad en la adolescencia), ansiedad, hiperemotividad, inmadurez afectiva.
  • Percepción espacial: Dificultades a la hora de percibir el espacio en relación al propio cuerpo, problemas al calcular las distancias o al construir visualmente en tres dimensiones.

Tratamiento

La Parálisis Cerebral no puede curarse, pero la persona puede desarrollar una vida plena con la atención adecuada, recibiendo tratamientos que ayuden a mejorar sus movimientos, que estimulen su desarrollo intelectual y que permitan desarrollar el mejor nivel de comunicación posible y que estimulen su relación social, logrando unos niveles de autonomía importantes.

Los síntomas pueden tratarse desde cuatro áreas fundamentales:

  • Fisioterapia
  • Logopedia
  • Apoyos educativos
  • Terapia ocupacional

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